La iglesia parroquial de Senglea fue reconstruida entre 1946 y 1956, ya que quedó casi destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Su arquitectura fue proyectada por el diseñador maltés Victor Anastasi (1913-1992). La iglesia ocupa el emplazamiento de la iglesia original, construida en 1580 como monumento a la victoria del Gran Asedio de 1565.
Monumento a la Victoria y la Resiliencia
Ubicada en la ciudad histórica de Senglea, esta basílica es mucho más que un edificio religioso; es un monumento a la victoria del Gran Asedio de 1565. Aunque la estructura original databa de 1580, el templo actual es una reconstrucción magistral realizada entre 1946 y 1956 por Victor Anastasi, tras quedar casi destruido por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Su imponente fachada neoclásica, coronada por la inscripción Monumentum Insignis Victoriae, destaca por un frontispicio tipo templo con columnas corintias y una estatua de mármol de tres metros de la Virgen María, diseñada por Emvin Cremona. Sus dos campanarios albergan siete campanas antiguas que, milagrosamente, sobrevivieron a la guerra.
El interior combina el arte barroco rescatado con la modernidad del siglo XX. En el coro se conservan dos joyas de 1741 pintadas por Francesco Zahra: La Presentación de María en el Templo y La Anunciación, obras que sobrevivieron al conflicto y muestran la maestría del barroco maltés. Por otro lado, la cúpula aporta un toque contemporáneo con pinturas de Frank Portelli realizadas en 1995, que representan a la Virgen como Reina de los Ángeles y otros órdenes celestiales, junto a pechinas que retratan a heroínas bíblicas como Judit y Débora. El ábside rinde homenaje a la historia de la isla con una pintura del triunfo de los Caballeros de San Juan en 1565.
La pieza más venerada de la basílica es su estatua titular de la Virgen María (conocida cariñosamente como Il-Bambina). Esta imagen de madera, adornada con finos paños de oro y plata, es el centro de una profunda devoción que creció tras la peste de 1813. La estatua luce una “gloria” de rayos de plata dorada realizada por Mariano Gerada y una corona de oro y diamantes, fabricada con las donaciones de los habitantes de Senglea en 1921. Un proyecto cofinanciado por la Unión Europea ha permitido la restauración y limpieza de las capas pictóricas y lienzos del templo, asegurando que este baluarte de la identidad maltesa siga brillando para las futuras generaciones.






