Iglesia Parroquial de Cristo Rey

La iglesia parroquial de Paola está dedicada a Cristo Rey y fue construida entre 1924 y 1959. En un principio se proyectó sobre el emplazamiento de una antigua iglesia, pero esta idea se abandonó para construir una nueva iglesia parroquial en un lugar más prominente, en el centro de la ciudad. La nueva iglesia fue diseñada en una mezcla de arquitectura barroca y neoclásica por Guzè D’Amato, aunque las obras in situ corrieron a cargo del arquitecto maltés Filippo Tortell. Sus dimensiones son impresionantes, con 250 pies de largo y 100 de ancho, e incluye diez altares en total.

Un Monumento de Fe y Altura en Paola

La Basílica de Cristo Rey es una de las estructuras religiosas más imponentes de Malta, caracterizada por su monumental pórtico de 30 metros de ancho sostenido por seis columnas de orden jónico moderno. La fachada, de una simetría rigurosa, alberga estatuas de San José y la Virgen María, esculpidas en 1926 por Antonio Zammit. A los lados se elevan dos campanarios de 50 metros de altura divididos en tres secciones neoclásicas, cuyas agujas en forma de cúpula coronan el paisaje urbano. Un detalle arquitectónico fascinante son las diecinueve cúpulas menores que recorren el tejado, definiendo visualmente las naves laterales a lo largo de su extensa nave central.

En el interior, el ábside está presidido por la estatua titular de Cristo Rey, una figura en actitud de bendición enmarcada por columnas de mármol y un frontón escarzano. Las capillas laterales presentan un catálogo de escultura maltesa contemporánea en materiales diversos como piedra, mármol y papel maché, obra de artistas como John Spiteri Sacco y Gianni Bonnici, cuya ubicación estratégica frente a las ventanas permite que la luz natural resalte sus contornos. Además, el acceso a las alturas se realiza a través de los tradicionales garigori (escaleras de caracol), que han sido modernizados manteniendo el diseño de piedra caliza pero permitiendo el paso de la luz entre los escalones.

La preservación de este gigante arquitectónico ha sido posible gracias a proyectos cofinanciados por la Unión Europea. Las intervenciones se centraron en la restauración de las fachadas laterales y las columnas para frenar el deterioro natural, así como en la rehabilitación estructural de las escaleras de caracol que conducen a los campanarios. Estas obras no solo han garantizado la integridad del edificio, sino que han permitido la apertura segura de una galería de observación en la azotea, fomentando el turismo sostenible y ofreciendo a la comunidad una perspectiva única desde uno de los monumentos más destacados de la isla.

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