La iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen María, en Attard, se construyó en 1613 y es una de las iglesias renacentistas más bellas de Malta. iglesias renacentistas de Malta. Esta iglesia se atribuye tradicionalmente al arquitecto maltés Tommaso Dingli (1591-1666). Sin embargo, el diseño probablemente procede de Vittorio Cassar (c.1550-1609), mientras que Dingli fue el maestro albañil o escultor, al ser muy joven. Es posible que el arquitecto tomara como modelo la iglesia de Santa María del Calcinaio (1484-1502), en Cortona, Italia.
Un Diálogo entre el Gótico Medieval y el Barroco Maltés
La fachada de esta iglesia es una de las más singulares de las islas, con una composición que evoca el estilo del siglo XIV y matices decorativos españoles. Destaca por su disposición simétrica de seis nichos que albergan estatuas de Santa Ana, San Joaquín, San Juan Bautista, San José, Abraham y David, talladas por Francesco Saverio Sciortino en 1945. Sobre la puerta principal, un gran rosetón finamente esculpido actúa como la fuente principal de luz natural para el interior, mientras que las puertas laterales lucen delicados bajorrelieves de motivos naturales y follaje.
Arquitectónicamente, el templo presenta un sistema de tres cúpulas: dos de plato bajo con linterna en los transeptos y una cúpula principal que se eleva sobre un alto tambor octogonal. En la parte posterior se sitúa su campanario histórico, iniciado en 1718, que alberga la campana “Publia” de 1812 y un reloj de gran valor mecánico fabricado en 1872 por el renombrado relojero maltés Michelangelo Sapiano.
En el interior, el altar mayor está presidido por la pintura titular de la Asunción de la Virgen María, realizada en 1681 por Pasquale Buhagiar. La obra, enmarcada en una elaborada escultura de piedra de Michele Casanova, captura el momento en que los ángeles elevan a la Virgen hacia la coronación divina ante la mirada asombrada de los apóstoles. Además de esta pieza barroca, la iglesia posee una excepcional estatua titular de porcelana, encargada en 1874 al ceramista parisino Raffael Ignaz. Gracias a la cofinanciación de la Unión Europea, se han ejecutado trabajos de restauración en su fachada y esculturas para mitigar los daños de la contaminación y el clima, asegurando la preservación de su rica estética para las futuras generaciones.






