La iglesia parroquial de Zurrieq fue construida a mediados del siglo XVII, sobre el emplazamiento de dos capillas medievales dedicadas a Santa Catalina de Alejandría y San Pedro. La fachada se reconstruyó entre 1753 y 1758. Los campanarios y las naves laterales se modificaron según los planos del Dr. Nicola Zammit, y se terminaron en 1909. En la actualidad, la iglesia consta de coro, una amplia nave, dos transeptos, naves laterales y sacristía. Tiene diez altares laterales.
Un Tesoro del Barroco y el Arte de Mattia Preti
La Iglesia Parroquial de Zurrieq es una pieza fundamental del patrimonio maltés, destacando por su fachada de tres tramos y dos niveles coronada por un frontón triangular con la estatua de Cristo Rey, obra de Marco Montebello bajo el diseño de Vincenzo Apap. Sus campanarios, sostenidos por pilastras corintias, albergan seis campanas y están adornados con delicados motivos florales. Un elemento arquitectónico único es su cúpula, que procede del templo original del siglo XVII; esta estructura representa una fase de transición hacia el estilo de Lorenzo Gafà, elevándose sobre un tambor octogonal con ventanas alargadas que inundan de luz el presbiterio.
El interior del templo es una exhibición de arte y simbolismo. En 1970, el pintor Rafel Bonnici Calì decoró las pechinas del crucero con representaciones de las virtudes cardinales (Martirio, Virginidad, Fortaleza y Sabiduría). Además, el tambor de la cúpula está embellecido con ocho nichos que contienen estatuas de piedra de las Bienaventuranzas, talladas por Alfred Camilleri Cauchi con la ayuda de Angelo Agius. El espacio se completa con tres cúpulas de platillo bajas que coronan los transeptos y el coro, creando una armonía espacial característica del barroco maduro de la isla.
La joya indiscutible de la iglesia es su pintura titular, El martirio de Santa Catalina, realizada hacia 1671 por el célebre artista Mattia Preti. La obra captura el momento en que el Espíritu Santo desciende sobre la santa mientras un ángel la libera de sus cadenas sobre una rueda de pinchos destruida, con los verdugos derrotados en la base. Gracias a un proyecto cofinanciado por la Unión Europea, se han realizado intervenciones críticas para frenar las filtraciones de agua y el deterioro de la cúpula, además de instalar un sistema de iluminación LED eficiente que resalta la belleza del edificio garantizando su preservación estructural a largo plazo.




