La iglesia parroquial de Naxxar se construyó por primera vez entre 1614 y 1636 y se atribuye al arquitecto maltés Vittorio Cassar (c. 1550-1607) con Tommaso Dingli como maestro albañil, más tarde arquitecto. Entre 1909 y 1910, la iglesia se amplió con una nueva fachada más ancha y naves laterales. La iglesia se erigió en el emplazamiento de varias iglesias antiguas más pequeñas. Las capillas de la nueva iglesia se dedicaron a los santos titulares de las iglesias demolidas.
Tesoro Barroco y Legado Histórico de Malta
La iglesia de la Natividad de la Virgen María constituye uno de los ejemplos arquitectónicos más fascinantes de Malta, destacando por una estructura que integra cinco accesos: el portal principal, dos a cada lado de la nave y dos en los transeptos. Aunque su cúpula original se terminó en 1630, la apariencia actual de su fachada data de 1910, cuando la antigua estructura fue sustituida por el diseño actual. Esta fachada se divide en tres tramos definidos por la puerta principal, coronada por una ventana alargada y flanqueada por nichos con estatuas. El conjunto arquitectónico culmina en un frontón triangular con un zócalo que sostiene tres estatuas monumentales instaladas en 1915, las cuales simbolizan las virtudes teologales de la Fe, la Esperanza y la Caridad.
En su interior, el templo alberga una riqueza decorativa excepcional fruto de diversas intervenciones a lo largo del siglo XX. Entre 1920 y 1930, la bóveda de la nave fue embellecida bajo el diseño del capitán Robert Mizzi, quien creó una ornamentación esculpida que alterna cruces latinas y de ocho puntas en combinaciones de blanco, rojo, amarillo, plata y oro. A esta evolución se sumó la instalación de un nuevo suelo de mármol en la década de 1930 y, posteriormente, entre los años 70 y 90, la decoración de las cúpulas laterales con pinturas de Paolo Camilleri Cauchi y obras de destacados artistas como Anton Agius, John Muscat, Lawrence Attard y Horace Farrugia.
El corazón artístico del templo es su pintura titular de la Natividad de la Virgen María, ejecutada entre 1699 y 1709 por un artista desconocido que siguió el refinado y opulento estilo de Mattia Preti. La obra captura el nacimiento sagrado en un entorno arquitectónico grandioso; en primer plano se observa a las asistentes bañando a la recién nacida, mientras que al fondo Santa Ana descansa rodeada de mujeres y San Joaquín permanece en oración. La escena es bendecida desde la parte superior por putti que observan a través de una abertura en el techo, desde donde emana un rayo de luz divina que ilumina la composición.
Recientemente, para asegurar la protección de este baluarte histórico situado en el corazón de la comunidad, se llevó a cabo un ambicioso proyecto de conservación cofinanciado por la Unión Europea. Estas intervenciones se centraron en restaurar la fachada y las esculturas, mitigando el deterioro estructural y estético causado por la intemperie y la contaminación, garantizando así que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de la integridad y belleza de este monumento histórico.








